ESCALERAS…
Habían pasado diez años.
Yo estaba algo más estable del coco que hace diez años... la
cerveza, la marihuana histórica -el paragua- del Puerto, el pichi y los
trolleys, tomar en la escalera, reír en la escalera, cantar en la escalera,
tomarle foto a la escalera, culear en la escalera seguían -como instituciones-
incólumes y encarnadas por una turba en constante reciclado... en fin. Ahí estábamos,
10 años más viejos, 10 años menos perdidos, 10 años más cerca de la muerte, dos
almas apaleadas y benditas por las circunstancias; como música en bajo
continuo, nunca cambiaron -al parecer- de tono... Venía en el bus de las 13:30.
Mis manos sudaban, tenía erecciones, dolores de culo, miedo, locura, palpitaciones
anómalas, mareos, vértigo y sudor y más sudor. Eso era. Sudor y dolor y miedo y
ansias.
- Hola... -relucía, mierda, relucía. -hey... tay igual!!!
-mentí, se veía mejor. De 2000 likes.
- ¿A tu casa, no?
- No has cambiado... igual de inteligente que hace 10 añ...
- Sí, igual que hace diez años... tú no estás mal,
tampoco...
- Oh... ¿vamos a la escalera?
Las instituciones, incólumes, como música en bajo
continuo, el tiempo en contra y a favor, los dientes perdidos y las batallas
ganadas. Siempre fuimos dos llamas rojas y arriesgadas en órbita y ahora
chocábamos para recrear uno de los tantos universos.
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