No hay manera, Dan, no hay manera. Destapé la botella de Capel sour, me quité los zapatos, me tumbé en la cama y di un sorbo. Era el segundo mes sin acción para mi aparato sexual y, también mi segundo mes sin escribir. Podía sentirme mal por la falta de mujer, pero sentir el vacío que tenía en la mente era mucho peor. Simplemente, había dejado que ocurriera. Había estado incubando el germen de los muertos. En fin. Sabía que estaba desperdiciando gran parte de mi energía y tiempo, en saber por qué la niña, la hermosa mujer que me enamoró, me había dejado. Y, cuando creía dar con la respuesta, terminaba en un hoyo. ¿Dónde había ido a parar la Humanidad? Ya nadie entendía nada, menos a nadie. Lo que era tan cierto como la muerte, era que, si ocurrió, fue Por y Para algo. Así que terminé con la botella de sour de ¼ y salí. Eran las 3 de la tarde de un sábado de invierno. Las calles estaban completamente desiertas. No me era raro que, en medio de la fauna humana, un gato o una araña ...
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