CUESTIÓN DE GUSTOS
Ninfa
era un travesti de reconocimiento local general.
Criatura extraña y ominosa,
por la forma de plantarse y comerse la vida de la forma en que lo hacía. Cero
moralina de su parte, cero de la mía; era rubia, de estatura media y gustaba de
los tacones. Cuando la vi pasar, noté que tenía el pie demasiado grande como
para gustar de los tacones y de que alguno que otro gustase de su gusto por los
tales.
Un rollo se le marcaba entre la remerita de hello kitty y la minifalda
de lentejuelas... los tacones se quejaban...
-No me
gustaría estar en tus zapatos, señorita... -espeté.
Ninfa
me echó una buena mirada, de pies a cabeza.
-No me gustaría estar en los tuyos,
chuchetumadre... -respondió con voz rasposa, testosterónica y poco amable.
Era cierto, yo
andaba a pata pelá y hace poco la luna había sido roja.
Comentarios
Publicar un comentario